Estos escritos van dirigidos a aquel ser que desde mi nacimiento, desde mi concepción siempre a estado presente.
Cuando una mujer sabe que será madre, cuando sabe que en su interior se está gestando otro ser, otro mundo, otro universo, no hay duda que esto cala de manera profunda en aquella fémina.
Luego llega el momento de dar a luz y la madre por fin ve a aquella criatura que durante largo tiempo cargó en su vientre. Aquel instante es tremendamente significativo, tanto para la madre como para el hijo/a. La energía, las vibraciones, las estelas de amor inundan todos los recónditos en el lugar que se produce el nacimiento.
Ahora el mundo de la mujer gira en torno a su preciado hijo/a, día y noche vela para que este ser no sufra ningún daño y siempre se encuentre sano. A esto se adjunta el grandioso trabajo que debe hacer la madre hasta el final de sus días, hasta el último suspiro, hasta el último aliento. Sólo estando en su posición se puede comprender lo que es ser Madre.
Cuando una mujer sabe que será madre, cuando sabe que en su interior se está gestando otro ser, otro mundo, otro universo, no hay duda que esto cala de manera profunda en aquella fémina.
Luego llega el momento de dar a luz y la madre por fin ve a aquella criatura que durante largo tiempo cargó en su vientre. Aquel instante es tremendamente significativo, tanto para la madre como para el hijo/a. La energía, las vibraciones, las estelas de amor inundan todos los recónditos en el lugar que se produce el nacimiento.
Ahora el mundo de la mujer gira en torno a su preciado hijo/a, día y noche vela para que este ser no sufra ningún daño y siempre se encuentre sano. A esto se adjunta el grandioso trabajo que debe hacer la madre hasta el final de sus días, hasta el último suspiro, hasta el último aliento. Sólo estando en su posición se puede comprender lo que es ser Madre.



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