Normalmente no le hacemos caso o no nos percatamos de las cosas que nos llevamos al interior/exterior de nuestro cuerpo, siendo que todo tiene una repercusión de alguna u otra manera.
Producto de esto es que hay veces en que nos sentimos extraños, enfermizos o con los ánimos bajos.
Hay muchos vicios de los cuales somos practicamente esclavos y estos pasan totalmente desapercibidos. Desde pequeños nos exponen a comer alimentos ricos en azúcares y sal. Esto a la larga, genera en nosotros una especie de placer y no poder aceptar ninguna comida que tenga los elementos mencionados anteriormente.
Como alguien me dijo: "comer sano no es comer conciente". Solamente alimentarse de frutas y verduras puede ser sano, pero no es todo. Hay elementos que nosotros necesitamos y que no están en los vegetales ni frutas. La carne y el pescado en su justa medida son necesarios.
Por otro lado están esas sustancias que cuando pequeño nos causaban desagrado, molestia y nos preguntábamos ¿cómo podían beber o llevarse eso a la boca?.Pues estoy refiriéndome al cigarrillo, alcohol y otras sustancias que alteran las funciones normales del organismo humano.
Esto ya es diferente, son cosas que nos proponemos a hacer en la adolescencia, motivados por generar una aceptación o delirios de grandeza frente al resto de nuestros semejantes.
Bueno, supongo que cuando repercuten de manera negativa estos elementos, ya sea con algún dolor, sufrimiento, agonía, etcétera; nos cuestionamos qué nos pasó.Tengo un caso muy cercano: esta persona sufrió un accidente luego salir ebrio del lugar al que él había asistido, lo atropelló un auto, estuvo al borde de la muerte, quedó durante meses internado en el hospital. Se recuperó, aunque con notorias secuelas, en algunas partes de su cuerpo ahora lleva titanio.
Resulta ser que esta persona luego de su accidente, dejó de beber alcohol, pero no el cigarrillo. Para su desgracia, pasaron los años, y vuelve al trago. Los aprendizajes que le dio la vida no se interiorizaron. Ahora solo rezo y oro por su Esencia, es lo que está a mi alcance (por el momento).
Entonces e ahí el VALOR que le tomo a la existencia que se me dió.
Producto de esto es que hay veces en que nos sentimos extraños, enfermizos o con los ánimos bajos.
Hay muchos vicios de los cuales somos practicamente esclavos y estos pasan totalmente desapercibidos. Desde pequeños nos exponen a comer alimentos ricos en azúcares y sal. Esto a la larga, genera en nosotros una especie de placer y no poder aceptar ninguna comida que tenga los elementos mencionados anteriormente.
Como alguien me dijo: "comer sano no es comer conciente". Solamente alimentarse de frutas y verduras puede ser sano, pero no es todo. Hay elementos que nosotros necesitamos y que no están en los vegetales ni frutas. La carne y el pescado en su justa medida son necesarios.
Por otro lado están esas sustancias que cuando pequeño nos causaban desagrado, molestia y nos preguntábamos ¿cómo podían beber o llevarse eso a la boca?.Pues estoy refiriéndome al cigarrillo, alcohol y otras sustancias que alteran las funciones normales del organismo humano.
Esto ya es diferente, son cosas que nos proponemos a hacer en la adolescencia, motivados por generar una aceptación o delirios de grandeza frente al resto de nuestros semejantes.
Bueno, supongo que cuando repercuten de manera negativa estos elementos, ya sea con algún dolor, sufrimiento, agonía, etcétera; nos cuestionamos qué nos pasó.Tengo un caso muy cercano: esta persona sufrió un accidente luego salir ebrio del lugar al que él había asistido, lo atropelló un auto, estuvo al borde de la muerte, quedó durante meses internado en el hospital. Se recuperó, aunque con notorias secuelas, en algunas partes de su cuerpo ahora lleva titanio.
Resulta ser que esta persona luego de su accidente, dejó de beber alcohol, pero no el cigarrillo. Para su desgracia, pasaron los años, y vuelve al trago. Los aprendizajes que le dio la vida no se interiorizaron. Ahora solo rezo y oro por su Esencia, es lo que está a mi alcance (por el momento).
Entonces e ahí el VALOR que le tomo a la existencia que se me dió.
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