La juventud, esa etapa de la vida en la que todos deseariamos estar y que permanezca para siempre en uno. Al llegar a esta parte vamos dejando atrás aquellas actitudes infantiles, en la mayoria de los casos actitudes inmaduras. Nos damos cuenta de cosas que cuando estabamos más pequeños ni se nos pasaban por la cabeza.
Pero lamentablemente la juventud sigue acarreando eso de lo que no nos podemos desligar: el dolor. Nos duele que aquella persona por la que sentimos "algo" esté con otra, que nuestros padres no nos den permiso para salir o que sean muy estrictos, en fin, una serie de cosas más. Por aquello sufrimos. Para ahogar o apaciguar este dolor nos refugiamos en lo que está más a la mano: entramos a ese mundo del alcohol, drogas o sustancias que alteran la sicología, los videojuegos, discotecas, pubs, bares. Probamos todo eso que nos entretiene y nos causa placer.
Aunque la juventud es un regalo del que solamente algunos saben realmente apreciar. Durante la juventud el cuerpo humano se llena de una cantidad increible de energía, una gran vitalidad. Saber aprovechar de manera correcta, dirigirla sabiamente es algo tremendo y para nada fácil, ya que todo lo que relaté con anterioridad respecto en que nos refiguiamos es una traba muy grande.


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